+ 30

29 de junio de 20262 min de lectura

Este fin de semana definitivamente me inundé de actividades más 30.

El viernes fui a un cumpleaños, había muchas bebidas, elegí el vino tinto por sobre todas, sin mezclar. El sábado a la mañana opte por tomar un cafecito al sol, seguido de una visita al vivero. Gaste mi sueldo y más en plantas, y estuve toda la tarde haciendo jardinería acompañada de las gatas. El domingo me levanté 6:15 am e hice, con el grupo de running, una carrera de 10 k. ¿Cuándo me convertí en esta señora?

Hay un vuelco donde te cambian los gustos, si le tendría que poner una fecha exacta, diría que entre los 24 y 25 años. Pase de divertirme en boliches a querer irme, de querer exceso de gente a nada. Pero hay un momento de transición terrible, donde lo que te disfrutabas te parece tonto, pero igual seguís queriéndolo, seguís queriendo que las cosas te diviertan como antes. Para mi ahí es la verdadera crisis, donde todo te parece aburrido, te sentís un pelotudo, “maduras”, tenés más sueño, y no entendés ni donde estas parado, menos que te gusta.

Después viene el gran momento: lo aceptas e incorporas cosas nuevas, las mismas antes veías aburridas. De salir a bailar, a juntarse a charlar, de buscar lugares llenos de gente, a buscar el rincón más alejado, de vacaciones de joda, a la montaña, de acostarse 6am, a “que lindo dormirse temprano y tener toda la mañana”. Pero sacando estas transiciones, que son diferentes en cada persona, hay algunas estándar: cerámica, running, pilates, tener gatos, tener platas, bebes, vinos, ¿me olvido alguna?

Con esto quiero decir, que este finde terminé por confirmar mis estándar: running, gatos, plantas y vino. Si tenés más 30 y ninguna ni siquiera te resuena, te tengo una mala noticia: sos un pendeviejo.