Hace más de un año que vengo perfeccionando un truco. El gran truco de hackear el futuro. Me da verguenza explicarlo, compartirlo. Primero porque parece una pelotudes, y segundo y más vergonzoso, porque al expresarlo vas a pensar que soy de esas personas que comparten frases del estilo: sueña, ríe, vive y ama. Que vivo en un mundo de falsa positividad, combinado con ataques de odio.
Pero bueno, como lejos estoy de concepto de “Mariana” de Martín Cirio, puedo expresar mi glorioso truco. Como dije antes, aprendí a hackear el futuro, el futuro inmediato, el de encontrar siempre estacionamiento para el auto. Si voy a CABA, por más que sean las 17hs y este explotado todo, encuentro lugar, si llego a mi casa en un horario complicado, un auto se corre, oh casualidad, tengo un lugar en la puerta. Así sucede cada vez que me lo propongo.
Esto parece puro azar, pero acá viene la magia. Descubrí que hay una mamuschka de acciones que me llevan a encontrar a esto. Primero, tengo que pensar o más bien visualizar el lugar vacío ni bien me subo al auto, luego tengo que ir con total calma, manejar en paz. Lo que a veces requiere un esfuerzo enorme, y más si estas en CABA con 200 estímulos visuales por cuadra. A esto le siguen, y con esta parte me convierto en la reina de las “Marianas”, una serie de buenas acciones. Si veo alguien que quiere cruzar, lo tengo que dejar pasar, siempre, aunque este apurada. Esto suena obvio, y hasta maleducado decirlo, pero no nos hagamos los boludos, nadie deja pasar. Si hay un semáforo que esta por cambiar, aminoro el paso, en vez de pisar el acelerador para ganarle medio minuto al tiempo. Esta es difícil, pero si un auto quiere salir de un lugar estacionado, freno y lo dejo salir, cosa que no hace nadie, en todo CABA por lo menos. Se trata básicamente de hacer toda buena acción posible que se nos presente al volante.
Como por arte de magia, se va activar la mamuschka de acciones. El semáforo que no pasaste casi en rojo, la vieja que dejaste pasar, el auto que dejaste salir, etc. van a hacer que el lugar que esperabas se libere. Esos segundos “perdidos” eran los que le faltaban a Mario para terminar de pagar en la panadería, y volverse a su casa, dejando libre así, un lugar en la puerta de tu dentista, al que casualmente llegabas corto de tiempo.
Es algo extrañísimo de causa y efecto. Acá es cuando siento que el “ríe, sueña, vive y ama” se me tatúa en la frente. Empiezo a entender que este mamuschka de buenas acciones, me lleva a un karma automovilístico. Es como si, al poner nuestro cerebro en una frecuencia diferente, el lugar se liberara para nosotros.
¿Vieron que en general, siempre la misma gente gana los sorteos? Hay un grupo selecto de personas, con una cualidad que llaman “suerte”, a las que envidio mucho, y en general, estas saben que la tienen. Yo creo que ellas comprendieron el mamuschka, y que no lo comparten. ¿Hay una realidad pacifica, llena de buenas acciones, y lugares libres para todos? Las personas suertudas lo saben muy bien, no todos pueden ganar la lotería.