Hace un par de días iba a lo de una amiga en capital, tengo más o menos 50 minutos en auto hasta allá. Así que, salí de casa, compre un café y me propuse entretenerme cantando.
En líneas generales escucho rock nacional o ese rock más hippie, tranquilo, pero esta vez no, necesitaba cambiar.
Agarre Spotify e hice un compilado que arrancó con Reik y termino en los románticos de Shakira, pasando por el mundo de Arjona, Camila y Kudai, un mix años 2.000 hermoso. Tengo ataques de esta música cada mes y medio, y suelen venir con ganas de cantar, y hasta llorar un poquito.
La app cada tanto me tiraba un tema desconocido, el cual pasaba con rapidez, la idea era entonar, no descubrir nuevos artistas. Después de la tercera vez que me paso esto, me percaté de que no evolucionó en años mi repertorio de románticos, pero hay otra cosa peor: tampoco lo hizo mi genero más escuchado.
Mientras cantaba, el pensamiento: “ya no escuchas música nueva” taladraba mi cerebro. Pasados mis 29 años, me concentre en armarme listas conocidas, repetirme en loop mis gustos. Hace poco escuché una entrevista a un cantante famoso, hablaba de lo mismo: solo conocía a los nuevos artistas por sus hijos.
No entiendo bien que placer extraño hay es repetir lo conocido, no es que no haya escuchado nunca más temas nuevos, me topo con ellos, pero no logro que se hagan parte de mi repertorio. ¿Seremos el famoso y yo así? ¿o la mayoría? No tengo idea, voy a empezar a preguntar.
Me preocupa quedarme anclada en mis gustos, que lo nuevo me parezca aburrido, solo querer cantar lo familiar. ¿Y si esto comienza con la música y se traslada a todo? Ver los mismos programas, elegir el mismo camino para ir al trabajo, iguales tonos de ropa, pedir la misma comida, el mismo café, los mismos gustos de helado. ¿Acabo de descubrir la punta del iceberg de mis gustos estancados? ¿Me creo original pero lo único que hago es repetir lo mismo?
Ya me asuste, mejor dejo de escribir, me calmo, y pongo “el rock de mi vida” de Guasones, mi preferido hace años.