Otro plano

22 de junio de 20265 min de lectura

Aproveche que estoy sola para ver videos esotéricos. Hice un ping pong que fue desde mediums, objetos embrujados, realidades paralelas, hasta viajes astrales. La negra, mi gata, pegada al lado mío, por si la fantasma que vive en casa se le daba por aparecer.

Para mi suerte, esto no sucedió, desde que tengo gatos bajaron en grandes cantidades las experiencias paranormales. Pero uno de los videos me trasladó en el tiempo, allá por 2017.

Otro plano - imagen 1

Era de un medium contando como conectaba en el plano astral con el alma de una chica, y esta lo llevaba hacia el lugar en donde tenía que hacer su trabajo. El decía que en estos viajes, las almas se encontraban en otro plano, otra dimensión de la casa.

Para resumir el contexto, hubo una época de mi vida donde tenía más de cuatro parálisis del sueño por semana. El que no sabe que es, búsquelo, es horrible, pero también volado, ves y sentís cosas inexplicables. Me obsesioné, empecé a registrarlas en un cuaderno, y abrí una conexión con algo aterrador.

Voy a dejarles un fragmento de mi libro, que cuenta sobre un “viaje astral” después de una parálisis:

“Una noche desperté sobresaltada. Recuerdo mirar la hora: 3:11 a.m. «Cuerpo, ¿qué se te dio por levantarte de repente?». Me despabilé, y todo indicaba que no me iba a dormir fácil. Al otro día trabajaba temprano. El cerebro me estaba jugando una broma de mal gusto. No puse resistencia. Apoyé un pie, luego el otro y opté por salir de la cama. Tuve el impulso de caminar a la cocina. Estaba... ¿más oscura? Prendí una luz, tomé agua, acaricié a Beto, tenía otra mirada.

Seguí caminando, sin entender por qué lo hacía. Algo adentro mío quería moverse. Entré al baño, todo estaba en su lugar, las toallas, la cortina. Recuerdo que me lavé las manos, intenté hacer pis. No pude. No encendí la luz, algo me dijo que no lo hiciera, accionaba sin pensar. Me quedé ahí un rato y miré la ventana, la luz de la luna generaba un brillo hermoso.

Caminé hacia mi cuarto, aunque terminé en el de mi mamá. Quería decirle algo, no sabía bien qué. Entro, el mismo efecto lunar, oscuro, iluminado a la vez. Me acerco, despacio, para no asustarla, hacía frío, estaba descalza. «¿Qué hago acá?», pensé. El impulso dentro mío hizo que le tocara el hombro. Dormía boca abajo. ¿Qué le quería decir? ¿Para qué la quería despertar?.

Se dio vuelta y me miró entredormida. Sus ojos eran negros, profundos, y su boca oscura pronunció palabras que no logré entender del todo. La luz que emitía la luna se apagó de repente. Esa no era mi mamá, tampoco mi casa. Me encontraba en una réplica, en otra dimensión. Me paralizó el miedo, «¿cómo entré acá? ¿Hay salida?». Comencé a percibir sombras, sonidos. La casa se volcó encima mío, me tomó por completo. 

Corrí hasta mi cuarto, con el pulso todavía acelerado, y cerré la puerta. En ese preciso instante me vi dormida en la oscuridad, podía escuchar a las sombras susurrarme al oído. «¿Cómo hago para volver a mi cuerpo?». Las presencias estaban cada vez más cerca. Tenía la sensación de estar en una simulación, un plano frío, sombrío, la energía se tornaba cada vez más densa. Desesperada, me lanzó hacia la cama, queriendo entrar en mí, inundada por el miedo de quedar atrapada en esa temible dimensión.

Me desperté asustada. Miré el reloj: 4:27 a.m. ¿Qué carajo acaba de pasar? Comencé a moverme, escribir lo que había pasado. Algo me decía que, si me rendía al sueño, podía volver a ese plano.”

Este fragmento forma de parte del relato “dimensión”, de mi libro “Lo real y lo otro”. Hay un mundo increíble cuando cerramos los ojos.