Sueños

13 de septiembre de 20265 min de lectura

Recién me despierto, vine rápido a escribir para no olvidarme. Los sueños son extraños, en general los recuerdo, aunque se van borrando con el correr de los minutos. Soñé que iba en moto, estaba en Mendoza, no se manejar una moto, me quería subir igual. Sigo recordando, antes de eso, estaba en un lugar horrible, como empobrecido, no había nada, solo río, suciedad, tenía que llegar mi hermana desde lejos, en.. ¿Bondi? Alguien la traía, pero no tenía forma de avisarme que llegaba. Yo estaba preocupada, quería encontrarla, no sabía como. ¿Habré soñado con otra vida?

Recuerdo, por lo general, más sensaciones que fragmentos, la sensación del agua sucia, la de esperar, la de estar preocupada, y como siempre, una que me acompaña también en la vigilia: el loop, la repetición de las secuencias. El de esperar una y otra vez, de no entender porque no llegaba, distraerme y volver a pensar que no esta. Ahora recuerdo un poco más, nos daban ropa, es como si alguien nos estuviera.. ¿Cuidando?, no teníamos nada. No recuerdo caras, ni el cuidado exactamente, solo esa sensación de que alguien estuviera entre cuidándonos y no dejando que nos escapemos. Nos daban sweaters usados, revivo el asco cuando los vi, el no querer ponérmelos. Había un rojo, como de navidad, era cuatro o cinco, no quería usar ninguno, ninguna piel me venía bien, no era mi casa.

Vuelvo a la moto, escribiendo se me vienen más imágenes, creo que la secuencia fue así, primero el río con esta agua sucia, este país desconocido, luego, no se como, me estaba queriendo subir a una moto. Esa cosa falopa de los sueños me encanta, como cambias de escenario sin aviso, como del cuidado o secuestro, pase sin escalas a la moto. Entonces no encontraba el casco, vuelve esta sensación de loop, busco el casco, no lo encuentro, quiero subir igual, no me animo, pero tengo que ir moverme, ir a al.. ¿Cumpleaños?, busco el caso, no lo encuentro. No conozco a nadie, creería que estoy en lo de Tefi, pero ella no tiene moto.

Cambio de escenario, este es el último que recuerdo. Un campo grande, no estoy en Buenos Aires, creería que en Mendoza, pero tampoco se bien, es un cumpleaños o una reunión de mucha gente. Siento familiares a algunas personas, aunque no veo sus caras, no me siento cómoda, tampoco incómoda. Tengo hambre, ser vegetariana en este tipo de reuniones no me favorece. Recuerdo la mesa larga, iluminada estamos.. ¿Afuera? Creo que si. Se acerca el último loop, el que recordaba antes de ponerme a escribir, el que más me llamo la atención.

Quería comer, habían empanadas de calabaza, las ponían sobre la mesa, sentía.. ¿Vergüenza? Creo que si. Logré agarrar una, me la comí, no entiendo la reunión, ni donde estoy, esto no pareciera molestarme. Vuelven a servir empanadas y cada vez que quiero agarrar una no puedo, siento como otra mano desconocida la agarra, se vuelve un loop, donde no logro comer. Solo veo mi mano acercándose lentamente a la comida, otra mano más grande la toma, y así sigue la secuencia hasta que se acaban. Quiero buscar la moto para irme, no se andar en moto, no se donde esta el casco. Me despierto, ya son las 10 de la mañana, dormí de corrido, soñé mucho, hace demasiado que no me pasaba.

Me hubiera gustado estudiar psicología para entender un poco más los sueños. Hace unos días fui a un evento de estos que están muy de moda, de vino y Tarot. Hay algo en el mundo esotérico que me fascina, las veces que me meto ahí me sorprende la simbología, como podes ver aspectos de tu propia vida en algo tan antiguo, como los significados de cada carta se pueden transducir a la actualidad. El fin, éramos 10 mujeres, la Tarotista hacía una tirada pequeña para cada una, sin entrar en detalles y de tan solo dos cartas. Yo estudié Tarot varios años, así que me fue fácil identificarlas, en la primera me salió la fuerza, como aspecto que necesito soltar, y el sol como la que necesito incorporar, también los enamorados, en el lugar de la carta que esta abajo del mazo.

No voy a hondar en detalles, ya que esto no es una catarsis de mis problemas, pero la fuerza habla del control, de la mente que le estoy poniendo a las acciones, el sol de la horizontalidad que no tengo, y los enamorados de una dualidad, de decidir entre dos cosas, dos vidas, pasado y presente.


La mente nos lleva a los lugares que nos preocupan de una forma extraña con los sueños. También creo que se mezclan con una realidad paralela, que hay personas y lugares que son solo de ese mundo. En el de hoy pude ver los mensajes de las cartas: el miedo a ceder el control, la falta de horizontalidad, y la indecisión.

¿Flashero, no?