Tarde reflexiva

9 de agosto de 20263 min de lectura

La semana pasada hice una votación para ver cual iba a ser el próximo reel. Podía agarrar cualquier libro de mi biblioteca, pero me decidí por tres: la uruguaya, la inteligencia emocional e historias inconscientes. Gano la inteligencia emocional, libro que leí hace aproximadamente un año, y del cual me acordaba poco. Se que me gustó, me sirvió, pero no recordaba lo suficiente para hablar ante cámara haciendo una descripción del mismo.

Sabía que iba a ganar, me encantan esas temáticas, y el debate que se abren con ellas. Generan un amor odio en la gente que me divierte, igual que el reel de “cadáver exquisito”, vayan a ver los comentarios, son muy graciosos.

Cuestión, lo puse consciente de su victoria, también de que no recordaba mucho. Esto último, me llevo a estar gran parte de la tarde viendo en youtube entrevistas a Daniel Goleman, más releer algunos fragmentos del libro. Mi cabeza se empezó a ir para cualquier lado, haciéndome reflexionar, ¿puedo comentar un libro de inteligencia emocional, teniendo en cuenta que la tengo y no la tengo al mismo tiempo? a lo que automáticamente me respondí, obvio que puedo, pero.. ¿Cómo lo hago sin parecer una boluda? ¿o sin dar a entender que soy una mega kpa de la emoción? Ahí mismo se me taro la mente. ¿Por qué no hice el reel de la uruguaya? Como me encanta buscarme mis propios problemas, o desafíos.

Así qué, me encontré en el living de mi casa, reflexionando de porque mierda me metí en esta temática. ¿En que momento se me ocurrió que era buena idea hablar de la inteligencia emocional? ¿Cuánta inteligencia emocional tengo? ¿la tengo en el trabajo? ¿amistades? ¿familia? ¿pareja? que ganas de hacerme todas estas preguntas un sábado por la tarde. Termine escribiendo en mi diario una reflexión de mi vida.

Conclusión, es un gran libro, léanlo, lo expliqué como mejor me salió.

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